RÍA DE AJO

LONGITUD: 3,1 km (ida).

ITINERARIO: Embarcamos en la parte interior del arenal que está en frente del puntal de la playa de la Arena, en la orilla opuesta (este) de la ría. Esto nos permite hacerlo sin problemas independientemente de que haya oleaje en mar abierto o no. La ruta no tiene pérdida, es seguir el curso de la desembocadura en dirección a las montañas (sur) dibujando sus meandros. No hay problema en "recortar" con tangencias en las curvas porque si el coeficiente es bueno, hay calado para hacerlo. La ría tiene una anchura moderada lo cual hace que se dibujen bien las referencias del trazado. tras algunas curvas en sucesión de "eses" amplias, veremos a mano izquierda una antigua construcción de piedra con un muro en el agua. Son los restos de un molino de mareas, típico de estas zonas. Está en desuso, y tiene un cómodo desembarco, por lo que puede ser un buen sitio para parar ya sea al subir o al bajar. Además, su amplia balsa de almacenamiento de agua es navegable y se franquea sin problemas remando, pues ha quedado abierta. Las curvas se suceden río arriba, y este se va estrechando paulatinamente. En un determinado momento pasamos bajo el puente de la carretera de la costa, desde allí queda un recta no muy larga hasta toparnos con una vivienda que presenta varios "ojos" sobre el agua, que hace pensar que se trate de otro molino y que en uno de sus lados tiene unas compuertas para liberar agua (es pues una presa pequeña). la zona tienen juncos, sauces y una bonita casona de estilo indiano a la derecha. Por encima de la presa la navegación es extremadamente corta pues la maleza se cierra enseguida. No merece pues la pena liarse a ejecutar un incómodo porteo.

EMBARQUE-DESEMBARCO: Existe una carretera que va desde Isla hacia un conjunto de edificios en la orilla este de la desembocadura. Dependiendo del oleaje portearemos más o menos por la arena hasta dar con un lugar seguro en el que embarcar.

MAREA: se recomienda aprovechar una jornada con coeficiente de 80 o superior.

DIFICULTADES: ninguna.

PARTICULARIDADES:

NARRACIÓN: He incluido esta ruta en el inventario porque la conservo en track de GPS pese a que la realicé hace ya varios años. En aquella ocasión navegué en solitario y no me resultó difícil dar con un buen lugar para embarcar sin un porteo exagerado. Con el mar en calma me hubiera arriesgado a cargar menos y remar desde la orilla que daba al mar, pero aquella tarde había rompiente y no me apetecía arriesgarme a empezar con un vuelco. La ruta no es muy larga y resulta muy tranquila y agradable, el paisaje es abierto y entretenido. Personalmente me gustó especialmente detenerme y recorrer todo el entorno del molino de mareas, así como acceder al tramo final, el cual había contemplado en numerosas ocasiones desde la carretera. Las dos viviendas que componen la estampa del final me resultan francamente atractivas: la casa-molino de piedra con sus arcadas acuáticas y la elegante casa indiana. No recuerdo muy bien cómo me las arreglé para pasar el kayak por encima de las compuertas porque aquello ocurrió hace algunos años, pero sé que una vez remando al otro lado, apenas recorridas algunas pocas decenas de metros, me vi rodeado de vegetación de superficie y llegó un momento en el que fue imposible avanzar más y me tuve que dar la vuelta. Bueno, en realidad tuve que remar marcha atrás, hasta encontrar espacio suficiente como para virar completamente. El regreso fue placentero y la excursión mereció la pena. Tanto es así que todavía me pregunto porqué no he vuelto más veces por allí, teniéndolo como lo tengo bastante cerca de casa.