BAHÍA DE SANTANDER A.

Esta ruta puede vincularse al resto de opciones de "Bahía de Santander" (B, C, D...).

LONGITUD: 5,2 km.

 

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ITINERARIO: Desde nuestro punto de embarque (Somo), navegamos hacia la bahía y en función del calado presente por la marea (en este caso se puede navegar casi con cualquier coeficiente y horario de marea) trazaremos un recorrido u otro. Con pleamar de alto coeficiente toda la bahía es perfectamente navegable en kayak. Con bajamar de alto coeficiente, podemos hacer diferentes recorridos pero estando atentos para aprovechar los canales naturales que surcan los páramos de la misma. De todas formas, en caso de embarrancar, uno siempre se puede bajar, y caminar arrastrando el caso por la arena hasta dar con una nueva zona de mayor calado. Encallar no supone pues pega alguna, aunque la caminata puede resultar algo engorrosa porque hay lechos algo fangosos e incómodos porque se hunden mucho los pies, y porque no siempre sería fácil acertar en hacia donde caminar si no se conoce bien la zona. Pero por norma general, no tendremos nunca problemas con navegar por la bahía en cuestiones de calado. Personalmente recomiendo recorrer longitudinalmente el Puntal de arena para disfrutar de sus dunas y de poder parar y bajarnos en cualquier punto del mismo, incluidos sus chiringuitos (abiertos en verano). Al llegar a su extremo (Punta Rabiosa), podemos encontrar las aguas algo removidas o desordenadas allí por el choque de corrientes, no está de más abrirse un poco para bordearla. Por el otro lado, el arenal es casi mar abierto y pronto presenta olas de rompiente cerca de la orilla. Si pretendemos mantenernos en la Bahía, habrá que navegar en dirección a las playas de Santander y a la península de su Palacio de la Magdalena. Precisamente un pequeño faro que hay bajo el mismo, marca el punto de salida y entrada de la Bahía, y desde él hacia fuera (este) aparece la barra natural que forma una sucesión constante de olas de fondo. En nuestro caso de aquí no proponemos acercarnos a ese faro, sino a la Isla de la Torre, un islote edificado con una construcción blanca que durante décadas ha albergado una escuela de vela. Este islote se puede bordear (salvo con fuerte bajamar), teniendo cuidado en su extremo este, de que no haya olas que rompan y anticipando la aparición de alguna que otra roca. Ya entre la isla y la playa de la Magdalena, todo es máxima tranquilidad y un paseo agradable que incluso nos puede permitirnos parar a tomar algo en el Restaurante El Balneario. Para variar el regreso recomiendo navegar paralelo a la playa hacia el centro de la ciudad, y cuando finaliza la playa, cruzar la canal de acceso a la bahía en busca de una gran boya roja la cual marca la canal de navegación hacia Pedreña, fácilmente distinguible por una sucesión de balizas verdes que se dirigen hacia un espigón al sur. Luego, simplemente bordearíamos la línea de costa de Pedreña para regresar al puente y al punto de partida.

Bahía de Santander

 

EMBARQUE-DESEMBARCO: Se pueden utilizar muy diferentes puntos de partida y final. Una buena opción es una rampa de embarque ubicada en el lado sur del puente que uno las localidades de Pedreña y Somo

MAREA: cualquier condición de marea es apta para navegar. Eso sí, el panorama será radicalmente diferente entre un momento de bajamar máxima de alto coeficiente y otro de pleamar de mismo grado. En el primer caso hay que buscar pasos con calado y en el segundo todo es navegable. Entre medias lo habitual es poder navegar la mayor parte de la superficie de la bahía.

DIFICULTADES: en principio ninguna, porque las aguas de la Bahía por lo general son tranquilas. Sien embargo puede resultar prácticamente impracticable o complicada en días de fuerte viento sur: por el viento y por el oleaje caótico que se crea. El resto de las veces, lo normal es que el agua esté bastante tranquila. Puede aparecer oleaje repentino asociado al tráfico de barcos de recreo, pesca, etc. Conviene estar atento para anticiparse a ese tipo de olas y en algunos casos hasta sacarlas provecho si son favorables a nuestra trayectoria. Precisamente en verano el tráfico se multiplica y ¡cuidado! en alguno casos con gente no demasiado experta.

PARTICULARIDADES:

NARRACIÓN: Por la Bahía santanderina he navegado muchísimo en kayaks, tanto sólo como acompañado por gran cantidad de personas que incluyen amigos, familiares y desconocidos. Es mi recurso principal para la práctica del piragüismo. Aunque las fotos aquí mostradas únicamente se corresponden con un par de excursiones (una de ellas saliendo a mar abierto hasta bordear la Isla de Mouro), podrían mostrarse muchas fotografías de incontables ocasiones, en distintas épocas del año, condiciones de marea o atmosféricas. El track de GPS aquí insertado está tomado de una excursión específica realizada para este proyecto Mareando. Ese día navegué con mis amigos Javier y Manu. Manu estrenaba un kayak de 2ª mano. mientras que Javier y yo fuimos en mi doble. Habíamos decidido salir a remar el día y a la hora que podíamos, y no escogiendo una hora idonea por cuestiones de marea. De hecho, nos encontramos plena bajamar en un día de coeficiente medio-alto. Empezamos en la rampa del puente de Somo y navegamos en dirección a Pedreña, hasta dar con una canal de calado muy justito que nos permitió pasar al Puntal. Una vez allí disfrutamos de buen calado y de la compañía de la playa, remando entre los barcos que disfrutaban del fin de semana (menos que en días clave del verano). En uno de los embarcaderos maniobramos para tomar unas fotos y seguimos hacia la Punta Rabiosa, donde por un repentino aumento del tráfico de recreo encontramos bastante oleaje desordenado. Desde allí pusimos rumbo a la Isla de la Torre con intención de circunnavegarla completa, pero en su extremo este había poco fondo y algo de ola rota, por lo que dimos media vuelta para rodearla (casi entera) en el otro sentido. Por la parte cercana a la playa había tramos de muy poco calado y progresábamos muy lentos para evitar rocas afiladas que casi alcanzaban la superficie. Paramos a tomar una caña en la Playa de la Magdalena. El regreso fue paralelo a la playa hasta la nueva rampa ancha de la "Duna" de San Martín, un agradable espacio urbano que se construyó con ocasión de un Campeonato del Mundo de Vela en las antiguas instalaciones de unos astilleros. Aquel fue nuestro punto de virada para cruzar la canal (nos tocó esperar el paso de un ferry) hacia Pedreña, utilizando la señalización de su canal de acceso. Luego sucesiva remada tranquila junto al puerto de Pedreña, embarcadero de las "Lanchas" de pasajeros, puerto deportivo, rampa del Golf y regreso al puente.