BAHÍA DE SANTANDER C: RÍA DE TIJERO

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LONGITUD: 4,85 km (ida).

ITINERARIO: En Pontejos, entre el club de remo y un pequeño astillero disponemos de dos explanadas (una elevada junto a la carretera y otra más baja junto al citado club), donde poder aparcar con comodidad. Dichas explanadas tienen un inmediato acceso a una rampa directa al agua en la que se puede desembarcar. Todo ello nos deja en la orilla este de la ría principal, justo en frente de la localidad de El Astillero, su puerto deportivo y parte de las instalaciones de sus astilleros. Hasta aquí idéntica descripción de embarque que para la ría de Solía. Desde allí navegamos dirección sur, aunque en este caso más orillados a babor, porque una vez pasado el puente de Astillero, iremos girando hacia nuestra izquierda (este) para empezar a recorrer la ría de San Salvador o Tijero. Su inicio es muy ancho y en seguida vemos unos pocos pilares cilíndricos que son restos de algún tipo de puente o construcción. Vamos a navegar con la presencia constante de Peña Cabarga a nuestro estribor. Por esa ribera se pueden ver muchas naves industriales pertenecientes al polígono en el que ha quedado convertida la recta de Heras. Por el otro lado todo es vegetación de ribera en forma de arbustos. La ría presenta algunas curvas muy leves, por lo que prácticamente se navega en línea recta en rumbo preferentemente este. No es muy larga, y al cabo de un rato alcanzamos un sector lleno de juncos que parece cerrarnos el paso. Buscando un poco, encontramos paso franco hacía la ribera de la izquierda y la nacha ría, desde allí, se convierte en un canal repentinamente estrecho y con vegetación a ambos lados. Se suceden algunas curvas poco pronunciadas hasta que la vegetación estrecha muchísimo la vía de navegación. Aún así podemos progresar despacio, entre juncos, arbustos e incluso ramas de árboles. Es una zona aparentemente aislada de la civilización, que da un aspecto atractivo al paleo, aunque dura poco, pues cuando empezamos a vislumbrar los primeros edificios del Instituto de La Granja de Heras, el paso queda completamente cerrado para nuestra embarcación. Aún así, no es difícil dar la vuelta e iniciar el regreso.

Ría Tjero

 

EMBARQUE-DESEMBARCO: la rampa cercana al pequeño astillero de Pontejos, descrita en el itinerario es un punto ideal. Muy fácil, muy cómoda y con amplitud para varias embarcaciones y personas.

MAREA: se recomienda aprovechar una jornada con coeficiente mayor o igual a 90.

DIFICULTADES: ninguna, salvo que en el largo inicial entre el embarcadero, el puente de Astillero y el primer recodo, en días de fuerte viento sur, la superficie del agua puede presentar un oleaje muy fuerte y desordenado que podría dificultar mucho la navegación. De hecho es viento allí nos daría de cara y acelerado por la presencia frontal de la sierra de Peña cabarga. Afortunadamente esto es algo que podemos comprobar de antemano (salvo que el cambio de tiempo aparezca repentinamente al regresar, cosa poco habitual) antes de embarcarnos, por lo que podremos valorar si iniciar la ruta o no. Por otro lado, si queremos alcanzar el punto más alejado posible, allí hay que navegar muy despacio y con algo de tino para no engancharnos o enredarnos con las ramas, y poder darnos la vuelta con cuidado (más paciencia que percicia).

PARTICULARIDADES:

NARRACIÓN: Tal y como sucede con la ría de Solía (la otra bifurcación de esta), no es este un curso de agua tradicional para navegar si su apariencia exterior invita a ello, pues parte de todo un nudo de comunicaciones, y después discurre paralela a un polígono industrial. Sin embargo, desde dentro, la apreciación cambia mucho, porque el acceso es muy sencillo, el nudo no afecta en absoluto y el polígono se ve pero separado y sin molestar. El día que la recorrí fui en solitario. El tramo inicial hasta tomar el curso de la ría propiamente dicha hacía bastante viento del norte. El embarque fue sencillo porque la rampa de Pontejos permite poder subirse a ambos lados y así hacerlo a sotavento (en este caso entre unas rocas). Navegue con viento y un poco de oleaje de popa, aunque una vez en la ría, el viento se dejó sentir muchísimo menos. Al ser el curso muy ancho y con las curvas apenas marcadas es muy difícil saber realmente por donde está el rumbo de mayor calado, pero eso no da ningún problema. La presencia de Peña Cabarga es constante, pues se navega justo debajo de su ladera norte. La parte final estrecha y llena de ramaje resulta entretenida. No sabía si llegaría al Instituto de La Granja, me hacía ilusión porque allí estudiaron mis hijos y porque la historia y el aspecto de dicho centro educativo me parecen francamente interesantes. Llegar no llegué, en el sentido de poder desembarcar en su terreno, pero se alcanza un punto muy cercano aunque la vegetación aduras penas dejar entrever algunos de sus múltiples edificios, es probable que el curso de agua en ese punto, esté ya dentro de su territorio. Al regresar lo hice más pegado a la orilla norte, especialmente en los tramos finales, y pude ver muchas garcetas y algunas garzas. Estas últimas no me podían ver hasta que llegaba a estar muy encima de ellas, por lo que su "distancia de seguridad" se vio muy reducida y finalmente iniciaban su vuelo cuando yo ya estaba a muy pocos metros de ellas. De hecho, nunca hasta esta vez me había podido acercar tanto a ellas (y sin intención ninguna por mi parte). A mi regreso el viento en la ría de Astillero soplaba algo más fuere y con mayor oleaje, al venir justo de frente no me causó problemas, aunque el desembarco fue algo más complicado, aunque semi protegido a sotavento de la rampa. Al desembarcar coincidí con unos chavales de la escuela de remo de San Pantaleón de Pontejos. Primero embarcaba un doble scull con dos chicas, y enseguida un batel con chavalines. Como anécdota deportiva, señalar que el día que hice esta ruta, dos piragüistas españoles acababan de ganar esa misma mañana la medalla de oro de k-2 200m en los JJOO de Río de Janeiro: Saúl Craviotto y Cristian Toro.