Orígenes

Cuadro de texto: Nuestros orígenes como esquiadores...

… se remontan a la afición de José Luís Gutiérrez por la montaña y por el deporte del esquí. Nuestro personaje nació en Santiurde de Reinosa. Pese a lo recóndito del lugar para la época, fue capaz de convertirse en ingeniero aeronáutico (algo verdaderamente chocante en aquellos tiempos y en aquella zona). Creemos que su primer contacto con el esquí fue durante su época universitaria en Madrid, en alguna que otra excursión a Navacerrada. A raíz de aquello, trasladó su afición a Brañavieja, para encontrarse con otros grandes aficionados de la época. De su ilusión, esfuerzo, generosidad y paciencia, toda la familia Gutiérrez salió esquiadora, y de ellos sus parejas, amistades y descendientes ¡un auténtico efecto multiplicador!

Actualmente José Luís continua esquiando. Pasados sus 80 años de edad, sigue descendiendo por todas las pistas y disfruta a menudo, de la compañía de sus numerosos nietos.

Desde aquí nuestra felicitación, agradecimiento y homenaje. Podemos considerar el 2011 como el 50 aniversario de la práctica del esquí en la familia Gutiérrez.

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La historia

 

José Luís se puso a esquiar por primera vez en Navacerrada. Gracias a la sugerencia de algunas personas conocidas. Entonces se acercaban a aquella localidad en tren. Ferrocarril que aún hoy sigue funcionando y llega incluso a Valcotos (mejor dicho a la antigua estación de esquí de Valcotos, hoy en día centro del Parque Natural de Peña Lara). Al parecer, que él recuerde, apenas subió un par de veces, y la segunda la desperdició casi completamente, bajando a buscar un esquí que se le había escapado ladera abajo. Por aquella época (años 50) en Navacerrada tan solo recuerda un remonte. Era sú etapa de universitario.

 

De regreso a Cantabria, casado y residiendo en los Corrales de Buelna, llegaron los inicios más serios. Todos tienen claro que el causante y responsable de los inicios esquiadores del grupo de amigos fue Jesús Martín (pariente del erudito campurriano Martín de los Ríos, conocido como el Sordo de Proaño). Según cuentan solía ser habitual que durante las primeras nevadas esquiaban en Abiada. En ocasiones, un grupo de militares disponía una máquina con un aparejo que remontaba a los esquiadores de cuatro en cuatro. Un recluta era el encargado de bajar cada vez los enganches utilizados para subir.

 

Cuando la carretera quedaba despejada (muchas veces a paladas y deshielo) alcanzaban Brañavieja y allí esquiaban “a pata”. Apenas había nada allí, salvo la caseta de un particular. Se conoce que por entonces, José Luís utilizaba unos esquís de madera barnizada, hecho artesanalmente por un campurriano localizado por el propio Jesús Martín. Podemos fechar jornadas de esquí familiar en 1961, ya que Milagritos ha recordado siempre subir en coche embarazada de Juan. Esto hace que como mínimo en el 2011 se cumple el 50 aniversario de la actividad esquiadora de la familia Gutiérrez (¿somos o no entonces esquiadores de Santander de Toda la Vida…?).

 

Mi padre compró sus primeros verdaderos esquís (unos rojos de madera que aún conservamos´) a Dimas (padre de Dimas el de los telesquíes y el alquiler original y abuelo de los hermanos Dimas, competidores y posteriormente monitores en Campoo). Aquellos esquís eran larguísimos: 1,80 aproximado de mi padre, más su brazo en alto hasta que la punta de la espátula le llegara hasta el dorso de la mano. De hecho José Luís los cortó en la época de los compactos (años 70), poco antes de que “los Reyes”, por sorpresa, le trajeran unos Rossignol Frontier “s”. Él siempre era el último de la familia en cuestión de material, y por aquella época ya éramos muchos esquiadores en ella y los tiempos no precisamente boyantes en España.

 

Antes de ello, en Brañavieja fueron apareciendo diferentes edificios. El primer remonte fue el telesquí de la Tabla. Después el telesilla del tres Mares. En las diapositivas escaneadas que se muestran más abajo podemos ver Brañavieja con apenas un grupito de casas y los dos refugios de Solvay y el Tajahierro, en otras ya se ven grúas y más construcción. En las primeras estamos con los Martín. Higuera y Oliveri, esquiando en la zona de los tubos y del telebaby portátil que ubicaban en la ladera de los Dimas (y en el que personalmente me estrené). Otras diapositivas ya son con los Tubos funcionando. En ellas Mila y Juan ya son más expertos y visten pantalones Turbo y otro material. Eso significa que ya habían pasado por un cursillo de la Diputación, internos en el refugio regional. Dicho cursillo supuso la consolidación definitiva del esquí en nuestra familia. Recuerdo perfectamente que Juan llevó unos viejos esquís verdes de su madre, a los cuales hubo que poner “ataduras automáticas” porque lo exigía la reglamentación del cursillo.